Cubierta en su mayor parte de vegetación perennifolia y bosques de pinoencinto, Montes Azules está considerada como la región más rica de México en especies vegetales y animales. Ubicada en el centro mismo de la selva lacandona, posiblemente el ecosistema más diverso de la tierra azteca y el mayor remanente de bosque tropical del país.
La Reserva de la Biosfera Montes Azules es un hábitat con especies de flora y fauna endémicas de toda la región selvática de Mesoamérica, aunque existe una especie hasta ahora reconocida como privativa de esa área, descubierta en 1985, y que ha constituido un hallazgo científico sin precedentes: la Lacandonia schimatica, planta con flor transparente cuyas características han llamado la atención de la comunidad científica internacional.
El gran acervo de la reserva no sólo es biológico sino también cultural. Corazón del mundo pre clásico maya, en Montes Azules y en sus cercanías hay imponentes monumentos arqueológicos como Palenque y Yaxchilán (Patrimonios de la Humanidad) y Bonampak, que por una inadecuada vigilancia han sido en parte saqueados. En la reserva habitan, además, comunidades indígenas cuyas particulares cosmovisiones están sufriendo un proceso de aculturación debido a su interacción con el mundo contemporáneo.
La región lacandona ha sido reconocida por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como uno de los quince sitios de diversidad sobresaliente en Latino América, y es uno de los lugares de mayor riqueza en especies de mariposas, reptiles y anfibios en el mundo.
La acelerada destrucción de la selva lacandona, dos tercios del área boscosa en aproximadamente 45 años, llevó entre otras razones a que en 1978 se creara la Reserva Integral de la Biosfera de Montes Azules con el fin de conservar el grueso del bosque original y un sinnúmero de especies de plantas y animales.
No obstante, a pesar de los esfuerzos de las instituciones gubernamentales y organismos independientes, los numerosos programas implementados -tanto con fines de desarrollo como de conservación- no han tenido el resultado esperado.
La región se sigue viendo seriamente afectada por la centenaria explotación forestal, la caza indiscriminada, la colonización programada oficial, el arribo sin control de campesinos y de refugiados de guatemaltecos en la década de los ochenta, la ganadería y la agricultura. En tanto, el conflicto armado tras el surgimiento de la guerrilla zapatista en 1994 ha retrasado aún más los programas de conservación.
La selva lacandona debe su nombre a una comunidad indígena que habitaba a orillas de la laguna de Miramar; en la mayor de sus islas, llamada Lacan-Tum (Piedra Grande), y tenían allí los pobladores su centro ceremonial.
Los lacandones se mantuvieron independientes hasta fines del siglo XVII cambiando varias veces su sitio de residencia. Diezmados por las epidemias y debilitados por tres desplazamientos sucesivos, la etnia lacandona desapareció, no sin antes legar su nombre a la selva que le brindó protección y sustento.
Con un área de 331.200 hectáreas, la Reserva Montes Azules ocupa la quinta parte de la selva lacandona de México y es uno de los más importantes reductos de selva tropical húmeda del país y de Centroamérica. A pesar de que representa sólo el 0,8 % del territorio mexicano, Montes Azules alberga alrededor del 20 % de la biodiversidad del país. Actualmente, es un edén en peligro.
(*) Licenciado en Ciencias de la Educación y escritor bonaerense.